Existen diversos impuestos que atender y en los que puede estar inmiscuida la actividad de la empresa o del negocio en que se desarrolle, entre ellos podemos destacar: el impuesto a las ganancias, impuesto al valor agregado (IVA), impuesto a la ganancia mínima presunta, impuesto sobre los bienes personales, impuestos internos, impuestos a los débitos y créditos de los productos bancarios.

Existen razones técnicas y administrativas del por qué la liquidación de impuesto debe realizarse mensualmente, pero trataremos a continuación uno de los fundamentos prácticos que mayores preocupaciones suele dar a las empresas: La gestión de los recursos y efectiva puesta en marcha de los procesos de la organización que nos permita asegurarnos la eficiencia y efectividad de las acciones de cada uno de los empleados y del equipo de labores en general (aunque sea este distribuido por áreas y sectores).

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La liquidación impositiva en la empresa es una tarea que suele llevar un tiempo relevante de trabajo y control que debe hacerse con gran responsabilidad y análisis para poder mantener el orden necesario dentro de la vida cotidiana de la empresa. En la mayor parte de las estructuras administrativas de las diversas organizaciones (grandes empresas, Pymes y emprendimientos) suele crearse la contratación de un profesional o de un estudio contable que nos asegure un mayor control en relación a la liquidación actualizada de los impuestos, así como también del control de devoluciones de crédito fiscal que suele generarse mediante diversas acciones como pueden ser -y solo por citar un ejemplo- las acciones de Responsabilidad Social Empresaria, o el formato de donación de bienes y/o servicios por parte de las organizaciones privadas a las organizaciones del sector social o tercer sector.

La especificidad y la experiencia hacen que las tareas se tornen más ágiles y que el equipo de trabajo directivo pueda poner atención en las acciones que realmente precisan de un pensamiento estratégico y de una actitud decisiva que resuelva situaciones y corrija desvíos de la planificación básica de la empresa. Por lo que esta frecuente tercerización del servicio contable e impositivo suele ser mucho más rentable de lo imaginado, además de brindar una gran comodidad en el día a día del trabajo en la oficina, mejorando incluso la motivación de nuestro personal de planta con la posibilidad de dedicarse únicamente a sus especializados: atención de la gerencia, agenda, recepción de consultas telefónicas, contratación de servicios aéreos, alojamiento y espacio de reuniones; o bien  poder dedicar nuestro tiempo a la observación general de la empresa, y sus oportunidades cotidianas o revisión de matrices FODA, que suele descuidarse por el consumo de tiempo valioso que se genera en la atención de los sistemas contables y servicios impositivos.