Actualmente las entidades bancarias de todo el mundo ofrecen una amplia variedad de seguros. Algunos de ellos son realmente útiles, y hasta inevitables; otros, sin embargo, parecen realmente insólitos. Sin embargo, esta tendencia de agregar nuevos tipos de seguros continúa en aumento y con una excelente proyección a futuro.

Desde luego que cada banco tiene sus propios parámetros, requerimientos y exigencias; no obstante, podemos establecer una serie de seguros relativamente genéricos que casi todos ellos ofrecen a sus clientes. Repasemos los más contratados en los últimos años:

Seguros vehiculares: con distintos planes, muchísimos, de hecho, que se adaptan a todas las necesidades del titular de un automotor. Este tipo de seguros es sin lugar a dudas uno de los más costosos.

Seguros de vida: cubren al cliente en caso de fallecimiento, y en ciertos planes especiales, también por invalidez. Algunas posibilidades extra se relacionan con los gastos de entierro e inhumación.

Seguros de hogar: al igual que el vehicular, posee un enorme abanico de planes para todos los gustos. En ellos se incluye aseguramiento contra robo, incendio, usurparción del inmueble, inundación, etc.

Seguros de tarjeta:  se trata de un seguro adicional, es decir, no incluido en el plan de base. Está pensado para proteger al cliente en caso de clonación de identidad y compras fraudulentas a través de la web, sobre todo, aunque también existe la posibilidad de adquirir planes que cubran contra robo hasta diez días después de extraer dinero del banco o cajero automático. En tiempos de inseguridad , este seguro se ha vuelto muy rentable para las entidades bancarias.

Seguro oncológico: muy específico, cubre los gastos del tratamiento contra el cáncer. Aunque parezca inusual, es uno de los seguros más demandados en clientes mayores de cincuenta años.

Seguro de Desgravamen: cubre el saldo deudor de cualquier préstamo en caso de fallecimiento o invalidez. Suele ser un plan más bien simbólico, con un techo bajo a cubrir.

Seguros de salud: también con muchos planes específicos: invalidez, accidentes, renta hospitalaria, enfermedad, tratamientos odontológicos, etc. En este caso, muchos bancos lo imponen sobre sus clientes cuando se aplica para un crédito de gran envergadura.

seguroshogar

A estos planes, quizá los más requeridos, hay que sumarle muchísimos otros que se ejercen de forma obligatoria; por ejemplo, cuando el cliente aplica para conseguir un préstamo pero a cambio se le obliga a que contrate un seguro de vida provisto por la entidad emisora.

Es oportuno aclarar que este tipo de prácticas suelen pasar desapercibidas en la letra chica de seguros asociados a las tarjetas de crédito, débito y cheques, principalmente. En otras palabras, estos seguros son únicamente un complemento y no eximen al banco de sus responsabilidades en caso de no contratarlos. Se puede obtener el mismo nivel de respaldo sin contratarlos.

Teniendo en cuenta estos detalles es posible acceder con total tranquilidad a los planes de seguros más habituales, y en todo caso altamente recomendables para cualquiera que desee evitar sobresaltos a futuro. En este contexto, los seguros relacionados con nuestro hogar y nuestro vehículo son decisivos para obtener un respaldo óptimo; habida cuenta que en muchos casos son directamente obligatorios.

A propósito, nunca es aconsejable dejarse llevar por promesas rutilantes. El cliente debe tomarse su tiempo para leer la totalidad del contrato y verificar más allá de toda duda que no esté admitiendo un servicio secundario, como mencionamos anteriormente. Muchas veces se toma el tema del seguro como algo secundario, una imposición o trámite que no remite mayores indagaciones. Esto, claramente, es un error que puede pagarse caro. Lo más conveniente, aunque parezca redundante, es asesorarse con nuestro banco para despejar cualquier duda.